Taquicardia
Llamar a alguien que ha compartido tu vida durante años y ponerte nerviosa como si estuvieras a punto de caer por un precipicio. Y lo peor de todo es que esa es la sensación, la caída libre, pero no agradable, sino sabiendo que al final te vas a estrellar.
Intento tranquilizarme escribiendo, con la incertidumbre de cómo voy a seguir el minuto siguiente sin hundirme.
Soñé que me empujaban a un lago de agua turbia, y que un remolino me arrastraba y tenía que agarrarme a la persona que tenía más cerca, pero nadie se daba cuenta del peligro. Salvo yo. Tal vez el secreto de este sueño es tan claro como que debería aferrarme a algo para no hundirme, literalmente.
Aún sigo teniendo el corazón desbocado, y no sé cómo dejar de pensar una vez más. ¿Qué va a pasar?
